septiembre 10, 2013

Los años fríos



Corría el minuto 9 y en un perfecto cabezazo de Bradley, tras aprovechar un grave despiste de la defensa mexicana Estados Unidos abría el marcador y se imponía un tanto a cero a la Selección Mexicana.

El empuje del Tricolor recibió un nuevo golpe en el minuto 23, cuando un contraataque de EEUU sorprendió a la zaga mexicana y fue aprovechado por Landon Donovan con un desmarque en velocidad y posterior golpe con la zurda mandando el esférico al interior de la portería. Sin embargo ese tanto fue el motivo perfecto para que mediante un pase en profundidad del "Chicharito", encontrará la precisión de Barrera para batir a Howard en el minuto 29 y acortar distancias.

El público mexicano, mayoría en el Rose Bowl, volvía a creer en la victoria. Los ánimos se encendían una vez más y los futbolistas parecieron contagiarse de ese ambiente.

El éxtasis en el Rose Bowl estaba por llegar y no se hizo esperar, ya que Barrera puso por delante a México poco después de la reanudación del segundo tiempo, con el empeine derecho tras un gran pase de Guardado. Era un llamado de atención. El conjunto de las barras y estrellas, dolido en su orgullo tras haber sido remontado, se vino arriba y por momentos logró encerrar al rival en su propio campo, aunque el juego de los norteamericanos se limitaba a impulsos y carecía de claridad y orden.

Pero justo cuando México se encontraba en tierra de nadie y parecía más cerca el empate, Gio Dos Santos firmó posiblemente el mejor gol del campeonato, que sirvió de paso para certificar el título para su selección.

La victoria caía de nuevo de lado mexicano.

La imagen cinematográfica terminó. Los retratos psíquicos que guardamos en nuestra memoria quedan ahí para siempre. Podrán existir innumerables versiones sobre lo sucedido aquel 25 de junio de 2011, durante la final de la Copa Oro sin embargo siempre prevalecerá la imagen que cada uno de nosotros logramos captar y encerrar en nuestro inconsciente.

Hoy la reflexión vuelve a nuestras mentes. Lo acontecido aquel sábado de hace dos años se ve aplastado por lo ocurrido en lo que podríamos denominar los años fríos de la Selección Mexicana.

Se abre paso el acontecimiento deportivo y a pesar de todas las opiniones y críticas se llega a una sola conclusión: el Tricolor no es el mismo de aquellos días de gloria y alegría, la soledad y la desilusión son ahora, parte del vestidor, de la dirección técnica, de la Federación y mayor que eso; del país entero.

Hay muchos fenómenos, eventos y circunstancias en los que el ser humano busca arrojar sus cargas emocionales, sus fracasos y tristezas, sus realidades y en ocasiones, sus alegrías y por qué no, también sus triunfos. Uno de ellos es el fútbol. El espectáculo que acontece dentro del terreno de juego, en el que auténticos y modernos gladiadores se enfrentan en un duelo que si bien no tiene de por medio la vida, tiene de por medio el orgullo, el honor y la victoria tanto individual como colectiva; es un prodigio tal para aquellos que formamos parte intrínsecamente de dicho suceso así como para los ajenos a la relación que surge entre un balón, once jugadores y millones de aficionados. Es decir, es un evento sociológico capaz de captar la atención de todas las masas y en ocasiones; hasta unirlas en un mismo sentir.

Sin embargo, a veces todo eso es olvidado por quienes están dentro de la cancha. Porque si bien son ellos los que están jugando, deben saber y comprender que las camisetas que portan no son simples atuendos de determinado color, región o país; su significado va más allá. Esa prenda está pegada a ellos porque como simbología representa y contiene los sueños, la confianza y el apoyo de no uno sino de millones de personas, de un país y de una sociedad completa.

Hoy mi Selección Mexicana se vio apabullada por un conjunto estadounidense con pretensiones claras y objetivos precisos. Inicio jugando bien, controlando el balón y concretando algunos pases, pero todo quedó en una mera ilusión. Ya con nuevo director al mando y con una estrategia un poco diferente, el conjunto Tricolor sólo vio como el esférico entraba dentro de su marco en dos ocasiones y que incluso Dempsey nos perdonaba el tercero tras fallar un penal a favor del conjunto norteamericano. Con ello las aspiraciones a ser participes del Mundial a celebrarse en Brasil el año siguiente se han visto opacadas por un denso humo que al parecer sigue creciendo sin saber cuál es la verdadera causa del problema que hoy aqueja al balompié nacional y a los corazones de los mexicanos.

Si bien he dicho que no es fácil lograr una concreción de opiniones, criterios e ideas sobre el origen del mal que ha traído la posible inasistencia de México en Brasil 2014, bien podría ser esto una lección para todos los actores de este espectáculo. Algo tenemos que sacar de todo esto. No podemos quedarnos con la derrota simplemente. Por el contrario hay que aprender a confrontar los problemas y obstáculos que nos aquejan en todos los niveles de nuestro desarrollo y de nuestra realización humana.

El fútbol en mi opinión es un deporte hermoso e increíble. Dicen algunos que es un deporte injusto. No lo creo. En él descansan múltiples pasiones que son despertadas al grito unísono de ¡Goooool!, y que aquellos que lo juegan y lo viven se entregan al cien por ciento e incluso a niveles superiores. Es un deporte en el que todo puede pasar. Es un suceso social en el que puedes estar arriba muchos años y de repente caer y sentir la dureza de la derrota, sin embargo al contar con ese carácter, también es posible levantarse de nuevo y volver a caminar por la senda de la victoria.

Finalmente creo que la unión de pasiones y sentimientos por este deporte hará posible que fracasos como los vividos recientemente por el cuadro nacional, sean olvidados y vuelvan a nuestra mente esas imágenes donde un jugador se abre paso dentro del área chica, regatea al portero, se libra de dos defensas y dibuja una vaselina de ensueño que cae en la escuadra izquierda y hace que el estadio se venga abajo.

La lucha es grande y los esfuerzos de todos son necesarios para que eso sea real y posible. Recuerdo cuando Francia (campeona del mundo en 1998) tuvo un momento similar en el Mundial de Sudáfrica 2010. 

Traición, lágrimas, peleas y renuncias hicieron que el escenario para los Blues se viera minado tras empatar a cero frente a Uruguay, caer por dos goles ante México (ojo en esto) y finalmente ser despedidos por el anfitrión Sudáfrica tras perder dos a uno ese año.

Y luego ¿qué pasó? La selección francesa tuvo un proceso de renovación en todos los ámbitos y aquel recuerdo vergonzoso quedó en el olvido puesto que logró para bien un efecto tanto en sus jugadores como en la afición para volver a enfilarse dentro de las grandes selecciones del mundo.

Quizá esto sea lo que México necesite. Pero para ello se requiere del esfuerzo real tanto de sus jugadores como de la Federación y las directivas, y de cada uno de nosotros los portadores de esos colores que nos identifican con nuestra “patriecita” querida.

Es ahí donde radica el triunfo o el fracaso. Es ahí donde estriba la belleza de este deporte.

Y así, en ese marco de ideas y de acciones a tomar será posible ver como el hielo se derrite del aparentemente corazón apagado de nuestras vidas. 



septiembre 06, 2013

¿Ilusión Óptica?



Respecto al título de ésta crónica ¿está bien escrito o dije una barbaridad? ¿Cabe, embona o es preferible que cambie la palabra “ilusión”?

Mientras pensamos en esa palabra de inicio, el tema que toca hablar (escribir fundamentalmente) es un tópico de difícil digestión. Es más, resulta irónico puesto que me tocó relatarlo ya una vez sólo que esta ocasión se repite con un resultado aún más amargo. 

Como el suceso pertenece a un ámbito temporal, así también pasa lo mismo con los actores de ese acontecimiento. 

El escenario dónde se desarrollaron los hechos fue el Estadio Azteca. En una noche lluviosa en la que parecía que todos aquellos recuerdos inmaculados y sujetos a la memoria ya desde hace un par de años, podrían llegar a limpiarse e incluso borrarse para así erigir nuevas imágenes; terminó convirtiéndose en una pesadilla inexplicable e inimaginable. 

Los actores repartidos en dos equipos, en dos selecciones que tras lo que ha venido ocurriendo, bien podría catalogarse a este duelo ya un clásico; representaban más que un par de cuadros nacionales. En la espalda de cada jugador no está plasmado un simple número, está plasmado el rostro de cada mexicano y hondureño que sueñan con ver a su país ganar y hacer que la realidad que viven como población, esa cruda cotidianeidad, sea borrada por noventa minutos de juego. 

Sin embargo está noche duele reconocerlo, pero mi Selección Mexicana no logró aguantar el peso de toda una nación y tuvo que aceptar el papel secundario para ser solamente testigo de dicho delirio de grandeza expuesto y sentido hasta el último aliento por los catrachos, quienes una vez más hicieron de las suyas y terminaron por arrancar de nuestro territorio tres puntos valiosísimos que los dejan en tercer lugar del Hexagonal Final; de pasó haciéndonos saber que la lucha será más complicada a partir de ahora, si aún tenemos miras de ir a Brasil el año que viene. 

Para no entrar en detalles sobre lo que pasó, sólo comentaré que a una hora de lo que acaba de ocurrir en el Azteca, es difícil asimilar la derrota y todavía más complejo tratar de encontrar la respuesta a una interrogante que es común en el mundo del balompié: ¿por qué?

Como dije, para uno es triste y duele hasta lo profundo cuando tu equipo pierde, pero cuando a tu seleccionado le ocurre lo mismo, la derrota suele ser más lastimoso porque sabes que no eres el único que se siente de esa manera puesto que como ser comunitario y miembro de un aparato social (llámese colonia, municipio, estado o país) el sufrimiento y la decepción se torna colectiva. 

La situación del país no anda del todo bien y es entonces cuando pones tu estado de ánimo en el deporte de tus amores porque necesitas escapar de esa realidad que te atormenta y sin embargo resulta lo mismo o peor puesto que en nuestro inconsciente imitamos a los once jugadores que están dentro del terreno de juego, así que la victoria o la derrota será tanto de ellos como de uno mismo, como de un país entero. 

Pero asimismo debemos aprender siempre de toda experiencia, puesto que la vida nos enseña eso. Nos marca que de cada situación (ya sea buena o mala) debemos de cultivar datos empíricos en nuestra mente y seguir adelante en este trayecto.

¿Culpables? Podríamos señalar a varios, pero no hagamos una inquisición de este trágico suceso, sino al contrario el fútbol nos ha enseñado que si bien una derrota duele más que cuando te deja una dama, tenemos que aprender a asimilarla pues eso no nos permite claudicar. 

La importancia de todas las hipótesis y de todo lo escrito radica en tratar de poner a cada quien en su justo lugar y de igual forma debatir cuál es el papel de cada uno de nosotros dentro del espectáculo del fútbol. 

Creo yo que sobre quién recae la mayor desgracia es el aficionado puesto que confía su sentimiento y apoyo en esos jugadores; y al final termina recibiendo una mala noticia. Pero también creo que estos momentos son los que nos definen y nos ajustan como verdaderos hinchas y fieles seguidores o como villamelones y aficionados de momento. 

Es así que esta noche como mexicano y como hincha del Tricolor es doloroso ver un 1-2 en tu propia casa, pero es más doloroso quedarte estático sin pensar en lo que viene y en lo que aún falta por demostrar a través de tu aliento y de tu grito sonoro tras cada gol. 

Finalmente te invito a lee los dos renglones iniciales de este texto. Quien no sabe es como el que no ve, y si no sabes qué quiere decir la palabra, la aceptas; por lo cual tácitamente aceptas a veces lo inaceptable. Venga México, sé que podemos dar lo mejor de cada uno. ¡Sí se puede!


julio 24, 2013

Tiempos diferentes



La mañana del 18 de octubre de 2010 José Manuel de la Torre Menchaca, mejor conocido como “Chepo” de la Torre supo que era el comienzo de un trayecto impredecible en su vida y en su carrera. 

Ese día, este singular personaje fue nombrado el nuevo entrenador de la Selección Mexicana de Fútbol. El 9 de febrero del 2011 tuvo su primer partido al frente del seleccionado tricolor, compitiendo contra Bosnia Herzegovina; en el cual se impuso con un marcador de 2-0.

Pero eso fue antes. El antes siempre sirve como una necesaria imagen para poder generar una comparación con el hoy, con el presente, con lo actual.

Y es en el medio futbolístico, como en otros pocos donde ese actuar no puede ser manipulado para crear una imagen diferente o irreal de los hechos sucedidos al paso de los años.

La caja de Pandora fue abierta; pero hasta el día de hoy y hasta esta hora no se sabe aún cuál fue la razón para hacerlo. La sociedad futbolera dirá que fue culpa del técnico, otros dirán que ese peso lo llevan los jugadores y las actitudes tanto deportivas como extra cancha y unos más se atreverán a decir que el verdadero culpable se encuentra en la directiva de una Federación Mexicana de Fútbol que no da resultados positivos.

Francamente ni yo lo sé. Tras revisar los números, esos que nos gustan a unos y que a otros no tanto, pues de alguna u otra forma las matemáticas son indispensables también en este medio; me percate de que a partir de 2012 cuando el Tricolor comenzó a mostrar cierta tendencia hacia el empate, hacia la falta de goles y hacia la mismísima derrota.

Tan solo en el año 2011, la Selección al mando de José Manuel de la Torre consiguió ganar once juegos, empatar cuatro y perder uno solo; tras marcar 38 goles y recibir solo 10 tantos. Vaya año. 

Para el 2012, que es cuando mostró los primeros signos de la tragedia que ha ocurrido esta noche; sumó nueve encuentros ganados, dos perdidos y ningún empate, anotó 21 goles y recibió solo 6.

Y cuando comenzó el 2013 y hasta la fecha solo logró ligar cinco juegos ganados, cuatro derrotas y  ocho empates; para sumar 17 goles a favor y recibir 15 en contra.

Quizá pudiéramos rescatar un poco de lo mostrado el año pasado, pero reitero que hubo algo que inició esa debacle que nos ha traído hasta el día de hoy; a una derrota sin precedentes. El similar de nuestro seleccionado nacional; Panamá mostró gran destreza dentro de la cancha, aguantando el empate y poniendo punto final tras un gol de Román Torres quien al levantarse por el aire y por medio de la cabeza, mando al frente a los Canaleros y logrando así lo impensable.

El llamado Gigante de CONCACAF cayó en la semifinal de la Copa Oro. Sin embargo esta caída pesa mucho más, pues tuvo una oportunidad de mostrar algo diferente en el torneo que se disputo antes de este; refiriéndome claro a la Copa FIFA Confederaciones; el telón previo al Mundial que se realizará en Brasil el año que viene. Y sin embargo, se mostró una pobre actuación tras ganar un solo partido ante Japón y perder dos ante Brasil e Italia respectivamente.

Por si fuera poco las cosas no pintan color de rosa en la Eliminatoria del Hexagonal Final para Brasil 2014; pues al mando del Chepo, el equipo ha conseguido cinco empates y una sola victoria, tras anotar 3 goles y recibir 2.

Las dimensiones de lo que sucedió en cierto tiempo y espacio serán dichas a la posteridad por quienes tenemos el privilegio de contar con la información que llega a diario sobre el mundo del balompié y su efecto en la sociedad y en el inconsciente colectivo.

Lo que sucede aquí es solo una forma de analizar el “cómo sucedió” para luego poder crear o descubrir el “por qué sucedió”, y entonces la razón se impondrá a los datos y podremos dilucidar al final un enorme paseo de hechos que finalmente nos llevarán a la verdad.

El día de mañana José Manuel de la Torre despertará y tendrá que decidir lo que ya está en la mente tanto de él, como de sus jugadores, de la directiva de la FemexFut y más aún del gran jurado que es la afición misma.

Lo que sucedió desde su inicio y hasta hace unas pocas horas establecerá el parámetro para darle un lugar e incluso para definir la sentencia para el técnico y los jugadores. El antes y el después reunidos en uno solo, será el que desgraciada o afortunadamente fije el destino para los actores de esta historia que si bien inició con un buen trayecto, fue declinándose hasta llegar a una fatídica falta de comunicación, de claridad y de ideas tanto en el terreno de juego como en el ambiente fuera de las canchas.

"La responsabilidad de un técnico es dar alegrías, aunque muchas veces no se puede tener contentos a todos”.

Que la afición te juzgué por tus actos Chepo. Como dije; el antes y el después definirá si se abre la válvula de escape o si aguanta cerrada un poco más. 


julio 02, 2013

DEL PROPIO PERFECCIONAMIENTO # 27

Los seres humanos se fijan un precio a ellos mismos -alto o bajo, según consideren-, y nadie vale sino lo que se hace valer. Por tanto está en nuestras manos y en nuestras acciones tasarnos como libres o como esclavos.
 
 

junio 30, 2013

No llores. No sufras; es simplemente fútbol

Una pesadilla. Una selección lejana al espectáculo mostrado 5 años atrás. Alejados de la concentración y del toque habitual del balón. Una lección de humildad quizá para muchos jugadores de la Roja y para muchos aficionados también.

Del otro lado; una selección que pasó de ser una visión a una idea materializada hoy dentro del terreno de juego. Especulaciones; muchas. Resultados; uno solo.

Al final, muchos considerarán o se harán la interrogante de siempre: ¿porqué sufrir por un simple partido de fútbol?

Y de vez en cuando, la gente te lo dirá: No te pongas así, es solo fútbol.

Pero entonces tú tendrás que tomar fuerzas y salir a dar la cara por el deporte que consideras "el más hermoso del planeta". Y tendremos que explicarles que no se trata de un simple partido de fútbol, sino que va más allá de la comprensión cotidiana, de la idea material, de lo tangible y de lo real.

El fútbol con todo y sus actores y el espectáculo es parte de nuestras vidas, algunos de nuestros momentos de más orgullo han sido gracias al fútbol y asimismo muchas horas de nuestra tristeza han sido consecuencia del propio fútbol.

Pero también en aquellos días de oscuridad y de lamentos, el fútbol ha sido la mejor medicina que te ha podido sacar de ese trance.

Y además de todo eso, a veces la única razón para superar el día a día ha sido el imitar a los 11 jugadores que durante 90 minutos de juego arriesgan el físico y aterrizan la idea de no solo ganar sino de triunfar para si mismos pero más aún para la afición que es el verbo rector de este deporte.

Por tanto esto no es solamente simple fútbol, esto es un estilo de vida que para bien o para mal de aquellos que no lo entienden, de alguna u otra forma algún día tocará sus vidas y se verán inmersos dentro de este deporte que es en verdad el más hermoso del planeta.


junio 09, 2013

DEL PROPIO PERFECCIONAMIENTO #30



¿Qué esperas para juzgarte digno de grandes empresas y para tener la postura de no herir la recta razón? ¿Acaso no conoces ya los preceptos que debías aceptar y que has aceptado? ¿Por qué, entonces, vas demorando siempre el instante de corregirte, como si esperaras la llegada de un maestro que nunca llega? Piensa que ya no eres un niño, sino un hombre. Si te olvidas, si te distraes, si amontonas una resolución sobre otra, si pospones el día en que te ocupes de ti, pronto llegarás a una edad en que, a pesar tuyo, no habrás progresado nada. Asi perseverarás en tu ignorancia toda la vida, incluso después de muerto. ¡Ánimo, pues! Comienza a juzgarte desde este día digno de vivir como un hombre; pero como un hombre que ya ha hecho algunos adelantos en el terreno de la sabiduría y, que desde este instante, todo lo que te parezca verdaderamente hermoso y bueno sea para ti como ley inviolable. Y si algo ingrato o agradable, vergonzoso o glorioso se te ofrece, recuerda que existe el combate abierto, que los juegos olímpicos te llaman y que no es momento de retroceder. Y no olvides que de un solo instante, de un solo acto de valentía o cobardía depende tu triunfo o tu derrota.